28/09/2023

Por Sofía López Palacios

El sexting es una práctica  que consiste en enviar mensajes con contenido erótico a través de dispositivos tecnológicos de manera voluntaria. En la actualidad, es habitual que los jóvenes adolescentes usen la tecnología para expresar sus deseos y fantasías sexuales. No siempre evaluando el riesgo que puede generar el envío de imágenes o videos sexuales por internet.

Imagen recreada por la protagonista 

Todo empezó cuando tenía 14 años, sus papas siempre se preocuparon por la cantidad de noticias que había alrededor sobre sexting en los medios de comunicación, cada vez que llegaba del colegio  le contaban una y otra vez los miles de casos que niñas que se suicidaban porque les mandan fotos a sus novios o a los que les gustaban y ellos sin piedad las compartían, esto llevándolas a entrar en depresión o el peor de los casos el suicidio, sin embargo jamás sintió que fuera a ser su caso. Su nombre es Mariana Sánchez García, con una voz dulce y sus ojos llorosos por los sentimientos que le trae el recordar esta trágica historia comienza.

-Recuerdo ese día como si fuera ayer- dice, en ese momento le gustaba un muchacho dos grados más grande llamado Juan, lo veía perfecto, era su Romeo. Empezaron a hablar por Instagram, el me respondió una historia diciéndole que en el colegio no paraba de verla, que era la niña más hermosa que había conocido y que en el descanso del día siguiente quería hablar con ella y así fue, al principio Mariana sintió que el gusto era mutuo y el supuesto interés que él le demostraba con algunos besos o mensajes que le mandaba era lo suficiente para tener una relación con tan solo dos meses de haberse conocido.

- Yo me sentía grande, toda una adolecente pero como dicen mis papas para lo que convenía como lo era esto- , era mi primer novio, soñaba que fuera como un cuento de princesas ya que para mí él era mi príncipe, hablábamos día y noche, en los descansos me recogía a fuera de mi salón y me  tomaba de la mano, yo estaba viviendo mi mejor momento o bueno eso pensé, después de algunas semanas de estar hablando llega una noche donde Mariana empieza a notar un doble sentido en los mensajes que le mandaba Juan, los mensajes que camuflaban sus verdaderas intenciones con emoji  y uno que otro te amo, la hacían sentir un poco más segura. Casi que advirtiéndome me dice que todo lo que hagamos o pase quedara entre nosotros y será nuestro amor.

Juan era el típico chico malo del colegio, desjuiciado, que busca a como diera lugar romper las reglas, que tenía varias novias y le gustaba que lo tratarán como un rey e irónicamente era el más solicitado del colegio, al parecer esos eran los más interesantes, aun así Mariana decidió enamorarse profundamente de él y confiarle tu intimidad.

- Sentía nervios, pero lo hice, corrí al baño de mi casa y me quite el pijama sin pensar dos veces que estaba haciendo, colando una pierna delante de la otra, logrando así que mi cola se viera más voluptuoso, sumiendo mi abdomen porque quería que pensara que tenía el cuerpo perfecto  y la tome, tome la primera foto, recuerdo que él respondió con una emoji de sorpresa y me dijo mándame más pero sin tanta ropa, ¿tanta ropa?, no entendía si ya solo estaba con mi ropa interior, sin embargo lo hice, tome no solo una, ni dos, tome cuatro fotos donde estaba totalmente vulnerable, pasaron dos horas donde no me respondía pensé que no le habían gustado y me preocupe, sin embargo me mandó un mensaje diciéndome “te amo, esto quedará entre los dos”, me acosté  a dormir con tranquilidad porque sabía que éramos novios y solo quedaría entre los dos. 

Mariana sentía que lo había hecho por el amor que había surgido entre ellos dos lo que no esperaba que él le dejara de hablar a los pocos días y finalmente le terminara con la excusa de que no podía funcionar porque era muy pequeña y él tenía necesidades que ella no podía cubrir, Mariana estaba viviendo su primera tusa y con mucho dolor decido aceptar que la había utilizado solo por obtener unas fotos, sin embargo todo empezó a empeorar cuando noto en el descanso sus compañeros la veían raro y murmuran cosas, ella sospechaba que algo estaba pasando y lo primero que pensó fue que Juan había compartido sus fotos.

-Una de mis mejores amigas, Gabriela se me acerca en la mañana y me dice “Mariana, se rotaron tus fotos”, sentí un escalofrío en todo el cuerpo, mis ojos se llenaron de lágrimas y sentía que casi mi corazón se salía lentamente de mi pecho. No sabía que iba hacer ahora, me preocupaba cómo me veían mis compañeros, ya que siempre fui la niña juiciosa, me preocupan más aún lo que dirían mis papás si se llegaban a enterar y me dolía el sentirme como un trapo utilizada.

Desde ese mismo instante Mariana se propuso a ignorar la situación por completo, tomo la decisión de no reclamarle nada a Juan y de callar  ya que lo consideraba “normal” porque justo semanas antes a dos de sus compañeras de salón también las había compartido fotos íntimas, esto casi que era el pan de cada día por esas épocas, Mariana no era el primer y último caso entonces pensó que solo sería tema de conversaciones por una dos o tres semanas y después todos olvidarían esta situación vergonzosa, pero para su sorpresa no lo fue.

-Pasaron tres semanas y empecé a notar como los muchachos de mi colegio me mandaban más mensajes por Instagram, mensajes obscenos,  fotos intimas de ellos donde me decían que le ayudara con un favor, me sentía como si fuera una chica que vende sus servicios y descaradamente así me veían los demás, note como se empezó a rumorear en los pasillos qué no tenía vergüenza, casi que de un día para otro tenía mil apodos y la forma en la que me miraban estaba llena de perversión.

Luego de casi  cuatro meses de que se compartiera las fotos íntimas de Mariana, sus papás empezaron a notar cierto cambio en su actitud, los huesos de sus costillas se empezaron a notar más porque había dejado de comer, su cabello se cae a montones, pasaba hasta altas horas de la noche revisando una y otra vez su Instagram, habían días que inventada cualquier mentira absurda para no asistir al colegio y poco a poco empezó a perder esa luz en sus ojos como lo comenta su mamá Ángela. Todos estos y más llamados alertaron a los papás y empezaron a indagar qué le sucedía a Mariana, para ellos era obvio qué el común denominador era el colegio por eso tan pronto como lograron sacar una cita con la psicóloga para hablar sobre este tema. 

-Recuerdo que mis papás llegaron ese lunes al colegio tipo 11 de la mañana, mis piernas temblaban porque algo en mi corazón sabía que se iban a enterar, entraron a la oficina de la  psicóloga mientras yo los esperaba en el sillón, hablaron aproximadamente 20 minutos y me llamarón. Tan pronto entré, noté la cara de decepción de mis papas y con mucho miedo me senté cerca de la psicóloga, recuerdo que me dijo “Mariana ya sabemos lo de las fotos íntimas, el día de ayer el profesor de educación física escucho a unos muchachos hablando del tema en el baño”, un retorcijón en mi estómago apareció de repente y las ganas de vomitar que me dieron son indescriptibles. Tengo vagos recuerdos de ese día, la psicóloga hablaba y lo único que pensaba era en un te lo dije de mi mamá, en regaño de mi papá y que me quitaran el celular, irónicamente me preocupaba más mi celular que lo demás.

 Como era de esperarse la psicóloga recurrió a una ruta de atención que se utilizan para estos casos, llamarón a los papás de Juan, ya que al ser menor de edad debían hablar con sus papás, los papás de Mariana estaban molestos y exigieron que la policía cibernética también se hiciera cargo de esta situación sancionando o expulsando los involucrados. 

- Y así fue sancionaron a Juan y a sus amigos, la policía logró borrar la mayoría de copias que existan de las fotos, se implementaron charlas con todos los estudiantes de los diferentes cursos sensibilizando y recordando la importancia del respeto y la confianza,  recurrí a terapia durante los siguientes dos años, sin  embargo jamás olvidaré el dolor tan grande qué causó en mí esta situación. Cuatro años después veo atrás y pienso en porque jamás le preste atención a mis papás cuando me lo advirtieron, porque me preocupaba más que mis papas me quitarán el celular a entender que lo que había pasado era gravísimo, porque no acudí a un adulto y me aguante tres meses de burlas, comentarios y rechazos, por qué normalizaba esta situación solo porque no era ni el primer ni el último caso, es verdad que jamás podré volver el tiempo atrás y cada decisión que tomamos tiene una consecuencia sea buena o mala, pero y si mi historia no hubiera terminado así?, no todas corremos con la misma suerte.

Con la transformación hormonal propia de la adolescencia la sexualidad cobra  relevancia y está presente en todos los ámbitos de sus vidas, los llamados “nativos digitales” se consideran expertos en nuevas tecnologías, utilizándolas como un medio de comunicación más, estos les produce exceso de confianza y su capacidad para percibir de alguna u otra manera las consecuencias a mediano plazo de la publicación de contenido sexuales es muy baja como lo fue el caso de Mariana y cientos de niñas que viven esto día a día.

Diversión, coqueteo, un regalo a la pareja o como en el caso de Mariana una supuesta  muestra de amor, lo cierto es que la mayoría de los adolescentes confían ciegamente en las nuevas tecnologías sin muchas veces ser conscientes de que la rápida difusión que permite hace que el contenido sea difundido con  facilidad. El Sexting jamás debería tomarse a la ligera  por sus graves consecuencias: acoso, ciberacoso, burlas, extorsión y enfermedades psicológicas.

*Los nombres fueron reemplazados por la seguridad de los personajes involucrados.